martes, 23 de octubre de 2012

Lunes 22 de Octubre, 2012

Mi día está empezando muy bien, día soleado, mi cara con menos granos, mi pelo más suave y sin freez, me siento liviano, estoy cómodo, estoy "feliz", más aun con el reciente regalo de mi abuelo; una hermosa y antigua Zenit (de esas cámaras que se usaban en los 80's), al ver este presente mi rostro se lleno de alegría y de emoción (debe ser porque siempre quise una cámara con un bonito lente) y debo admitir que también me daba un poquito de envidia la cámara de la Almendra, pero no de esa envidia mala, sino como una envidia más "sana", pero como sea el acompañante de esa envidia, no deja de ser envidia, como sea estoy contento :)
Hurgo y "sapeo" entre las cosas añejas de mi abuelo, todo me provoca un "deja bu" siento haber vivido y estado en esa época tan bonita y sana, los carteles, ropajes, y todo lo que estaba presente me provocaba un tipo de nostalgia, en fin. Dentro de estas cosas encuentro también una hermosa Polaroid, esta última, se encuentra llena de polvo y trizada en una esquina, me apeno y le pregunto a mi abuelo si esta buena o si tiene arreglo, me muestra el lente de la cámara y me doy cuenta de que esta rayado, muy rayado, me resigno, y al verme así el abuelo me muestra otras cosas, chucherías y más chucherías, en una de esas cosas hay una "humita" de color negro, se la pido y me la obsequia, lleno de felicidad le doy las gracias, pero para mi desgracia con la confusión del viaje de regreso se me queda allá en Los Andes.
En la tarde después de almuerzo salgo a darme una vuelta, camino, camino, sin destino, acompañado de unos marlboros clásicos.
Llego a eso de las 7:00 de la tarde a la casa de los abuelos, paso tiempo con la familia y a eso de las 7:30 de la tarde ordenamos las últimas cosas para volvernos a La Serena, abrazos con gusto a "hasta pronto" tiempo nostálgico, despedidas depres, etc.
Ya en el bus para Santiago me pongo "depre" y dudo si irme de ese hermoso pueblo y volver a la rutina trágica que llevo en Serena, al final me resigno.
Llegamos en un tiempo muy corto a la "gran ciudad" deambulamos por el terminal, mientras escucho una y otra vez "Ride".
Llega la hora y el bus para La Serena nos espera, nos instalamos, el bus arranca, se apagan las luces del pasillo y lo único que queda es dormir...

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